A la vez que el Embajador de Estados Unidos visita una y otra vez Palacio Nacional para insistir en que Andrés Manuel López Obrador acuda el 6 de junio a la Cumbre, el país anfitrión no envía invitaciones a todos los Jefes de Estado latinoamericanos.

«Si se excluye, si no se invita a todos va a ir una representación del gobierno de México, pero no iría yo, me representaría el canciller», Marcelo Ebrard, anunció el Presidente mexicano durante una de sus conferencias mañaneras.

«No quiero que continúe la misma política en América, y quiero, en los hechos, hacer valer la independencia y la soberanía y manifestarme por la fraternidad universal. No estamos para confrontación, estamos para hermanarnos», anunció el mandatario de México.

Durante su visita a Cuba, la segunda semana de mayo, López Obrador sostuvo que insistiría al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, para que convoque a todos los países del continente al cónclave a celebrarse el mes próximo en Los Ángeles, California.

Pero hasta hoy, Estados Unidos anunció que iban a quedar excluidas Cuba, Nicaragua y Venezuela de la Cumbre, entonces el evento donde Biden es anfitrión, está todavía en la mesa de negociación con AMLO.

Los Ángeles, en California, albergará a partir del 6 de junio La Novena Cumbre de las Américas, un encuentro que realizan de manera periódica los líderes políticos del continente para debatir y definir acciones frente a problemas y desafíos compartidos por la región, y avanzar en la integración.

Aquí, las claves para comprender lo que sucede en la cumbre.

La cumbre, que se hace aproximadamente cada tres años, es la única reunión que convoca a todos los jefes de Estado y de Gobierno elegidos democráticamente de los países de Sudamérica, Centroamérica y Norteamérica, según la información oficial.

En los hechos, no obstante, no siempre han estado presentes todos los líderes del continente, ya sea porque no asisten o porque no son invitados.

A la última edición, en 2018 en Perú, por ejemplo, no asistieron los entonces presidentes Donald Trump y Raúl Castro, y no fue invitado el venezolano Nicolás Maduro.

Este año el país anfitrión es Estados Unidos, que también albergó el primer encuentro que tuvo lugar en 1994, y al contrario de Trump, Biden espera hacer del evento un gran foco de atención hacia una parte del continente que su antecesor republicano nunca tom en cuenta.

El mes pasado, el Departamento de Estado envió un memorando de 900 palabras sobre la cumbre a los miembros del Congreso pero no contenía objetivos específicos, y las reuniones preliminares celebradas con los representantes regionales se caracterizaron por la confusión y la notable ausencia de la migración en la agenda, según un miembro del personal del Congreso y un participante.

Un portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, que está ayudando a organizar el evento, dijo que la cumbre era el “evento de mayor prioridad para nuestro hemisferio” del gobierno de Biden y agregó que pronto se enviarán las invitaciones formales. Tanto el consejo como el Departamento de Estado se negaron a comentar sobre las amenazas de boicot.

El director principal de Asuntos del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional, Juan González, dijo a la revista Americas Quarterly en marzo que los funcionarios cubanos y los presidentes de Venezuela y Nicaragua no estarán incluidos.

Mensaje a la OEA

La ausencia del mandatario mexicano, que es uno de los gigantes de Latinoamérica, supondría una excepción, pero al mismo tiempo habla del largo historial de tensiones entre López Obrador y la Organización de los Estados Americanos (OEA), que desempeña el papel, a través de una secretaría específica, de acompañar la organización de la cumbre.

Otro mandatario que sopesa ausentarse de la cumbre es el brasileño Jair Bolsonaro.

La decisión aún no está tomada, pero se inclina por no viajar a Los Ángeles para seguir centrado en su campaña para la reelección, su prioridad absoluta.

Bolsonaro, que tiene una relación fría con Biden y su administración, prefiere quedarse en casa para intentar dar la vuelta a las encuestas, que colocan en cabeza a Luiz Inácio Lula da Silva. El brasileño tiene bastante abandonada la agenda internacional.

Y el Presidente mexicano nunca ha ocultado su animadversión hacia el organismo multilateral la OEA.

El pasado julio, la enunció públicamente en un acto con ocasión del aniversario de Simón Bolívar, llegando a plantear un nuevo orden regional, desmantelando así la organización.

Y defendió nuevamente esa idea, utilizando las mismas palabras, cuando visitó Cuba la segunda semana de mayo.

“La propuesta es, ni más ni menos, construir algo semejante a la Unión Europea, pero apegado a nuestra historia, a nuestra realidad y a nuestras identidades.

“En ese espíritu, no debe descartarse la sustitución de la OEA por un organismo verdaderamente autónomo, no lacayo de nadie, sino mediador a petición y aceptación de las partes en conflicto en asuntos de derechos humanos y democracia. Aunque lo aquí planteado pueda parecer un sueño, vale la pena intentarlo”, expresó en esa ocaasión López Obrador.

Anterior

Lanza Nuevo León ‘Hambre Cero’

Siguiente

Anuncia Estado ‘Muevoleón’

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar

No te pierdas

Aprovechan fuga para bañarse en la calle

Redacción

Una fuga de agua potable en Guadalupe fue aprovechada por decenas de personas, quienes no solo acudieron a ella para llenar sus garrafones y cubetas, sino también para bañarse en plena vía pública. Las imágenes fueron capturadas por las mismas personas que se encontraban en este punto ubicado en la Avenida Eloy Cavazos y la […]