Elecciones en la selva legendaria

Implacables partidos fieros para los que sólo contaba que los resultados a su favor les permitieran proseguir el abuso del territorio poseído y sus recursos.

Por : Eduardo Garibay Mares

Se cuenta en las Fábulas de Eglisic, que en el proceso civilizatorio de Mixamer se dio la involución electoral, entre fin y principio de los siglos XX y XXI, cuando en dicho país los partidos políticos suplantaron la democracia con partidocracia, y devenidos en bestiales impusieron la ley del más fuerte de la selva, sobre la ley de la razón, la equidad y la justicia social, mutados en predadores semejantes al león, al tigre, al leopardo, y a otras bestias feroces que de todo se valen en la lucha por cotos de poder, sin importarles el daño causado a la población sufrida, sometida, vulnerada, casi desesperanzada.

Partidocracia feroz y partidos políticos fieros

Implacables partidos fieros de Mixamer, para los que sólo contaba que los resultados a su favor les permitieran proseguir el abuso del territorio poseído y sus recursos, en la nociva contienda por el poder donde todos rugían y daban zarpazos al agredir, primero, a los de su manada partidista que aspiraban a candidaturas por cotos de poder federal, estatal y municipal; y después, a los de otros partidos en campañas electoreras oficiosas y guerra sucia, para vencer y destrozar al contrincante, ganar comicios y marcar sus territorios.

Luego, postelectoralmente, reunidos con sus congéneres en respectivas guaridas, dolidos por lo perdido se lamían heridas que entre todos ellos se habían hecho y se relamían de gusto por lo ganado.

Entes políticos involucionados como eran: el Partido Revolucionario León, de origen el depredador rey por su entronización oficial; el Partido Acción Tigre, aristocrático predador de mayor tamaño y poderío fiero, de abolengo y siempre atrás del trono, y en pos del trono; el Partido Democrático Leopardo, fiero depredador temido por su peligro como pantera. Y los híbridos de estos mandones partidos: Partido Verde Ligrón, Partido del Tigrón, Ciuda-Hiena Alianzada, y demás derivados.

Situación que empeoró cuando sus respectivos engendros abortados sobrevivieron como descarados candidatos “independientes”, umbilicados a lo peor de las entrañas de ellos mismos y con tentáculos adheridos a sus semejantes partidos sanguijuela del presupuesto nacional, como el mórbido anfibio Peje Lagarto que en fangoso hábitat mutó a insaciable Morena-Peje Lagarto en la segunda decena del siglo XXI.

Electores contra poderío fiero

Contra parches a la Constitución y la pésima alternancia gubernativa: engendros del círculo vicioso de elecciones en la selva; el día llegó en que para amonestar a los partidos y encauzarlos por el camino del bienestar de Mixamer y su gente, en procesos electorales del tercer milenio tomaron fuerza cuatro propuestas para ejercer el sufragio: la del voto duro partidista y la del abstencionismo, por parte de la población mayoritaria de explotado trabajo sostenedor del país; así como la del voto útil y la del voto nulo, surgida de personajes y asociaciones en boga.

Ciudadanía que así ejerció su derecho electoral para acabar con la aberrante partidocracia, cuya feroz depredación es parasitismo letal para Mixamer, puesto que comparadas las relaciones del ecosistema, su depredar es contra natura y sin las bondades que en la selección natural atañen a la relación entre las especies, animales y vegetales, donde el predador caza, mata, se alimenta de otras especies, y perpetúa su género, e igual es presa de un predador de otra especie, en el ciclo vital de la naturaleza.

Partidocracia fiera que sin aprender lección alguna volvió a desoír el clamor del pueblo, cansado ya de ser sufrido, y en vez de enmendar entuertos de gobierno y administrativos para bien de la gente y del país, ensoberbecida y obsesa de poder se dedicó a restañar sus heridas por pugnas politiqueras, a unirse utilitaristamente para no perder cotos apropiados, y a planear el acecho de cargos a cazar en nuevas elecciones.

Mientras, y refocilada postelectoralmente, a la   población asolada por la pobreza, el desempleo y la inseguridad social, la partidocracia la apabullaba con difusión masiva de perogrulladas ideológico-partidistas, análisis de campañas, debates por rupturas y prebendas internas, y reuniones de personajes y grupos influyentes en los mutantes partidos León, Tigre y Leopardo, y en los crecidos Ligrón y Tigrón, y la nada sorpresiva contienda electorera por el supremo poder de parte del anfibio dos aguas todoterreno e insaciable Morena-Peje Lagarto.

Entes políticos, gente encumbrada, y gobernantes, concluye Eglisic en la fábula, que mutaron en la bestia de su identidad hasta el hartazgo de la población, que a partir de entonces hizo recapacitar a millones de militantes mujeres y hombres, para que con su integridad rescataran de la degradación a respectivos partidos políticos, a fin de reconstituirlos como auténticas opciones electorales.

Porque tiene un costo implacable transgredir las leyes, igual las constitucionales que se dan los hombres que las de la naturaleza, cual lo pagaron algunos partidos de Mixamer por no aprender la lección a tiempo y proseguir contra natura, pues al no enmendarse ni renunciar a la partidocracia y a su condición fiera, afanados por aliarse y exterminarse entre ellos, degeneraron en hienas carroñeras de los despojos de uno u otro: bestias de las que se deshizo la legendaria población capaz de decidir, forjar y elegir, en etapas cruciales, opciones de gobierno y administración requeridas para la óptima vida de su fabulosa nación.

Ni más ni menos.

Entes políticos, gente encumbrada, y gobernantes, que mutaron en la bestia de su identidad hasta el hartazgo de la población