2Esta fue la amenaza que el jefe de la Tenencia de la Tierra del municipio de San Fernando, Américo Ochoa Amaro, profirió sobre el periodista Juan Rincón. El enojo del funcionario  se deriva del comentario que hizo sobre su pase de revista en las oficinas del ITAVU, en las cuales se inmiscuyó indebidamente, puesto que no es jefe de esa dependencia.

El  funcionario panista y también director de la Universidad del Atlántico,  también lo acusó de pretender extorsionarlos y también de pseudo periodista, sin saber el funcionario que Juan Rincón es un profesional  y le exigió además el título como profesional.

Lo dije y lo reitero, Américo Ocho Amaro se inmiscuyó  indebidamente en las oficinas del ITAVU, donde preguntó el número de empelados, en una  actuación como si fuera ya el titular.

Lamentable  la  agresión verbal que me profirió este funcionario panista, quien evidentemente ha dado una muestra de intolerancia y de poco tacto para la administración pública, justamente en el momento de los “vientos del cambio”.
Existen al menos diez testigos directos, entre ellos algunos panistas, quienes fueron testigos de la agresión que este funcionario panista de San Fernando le hizo a mi persona.

1Hago responsable a Américo Ochoa Amaro, director de la Universidad del Atlántico y jefe de la Tenencia de la Tierra, de lo que me pase, y le digo a este aprendiz de funcionario, que continuaré con mi trabajo y con mi crítica hacia  los funcionarios públicos. No me interesa su dinero –lo menciono porque me acusó de intento de extorción-, no es mi estilo, ni nunca he pedido dinero ni extorsionado a nadie.

Lo reitero!!! .. no me amedrentan las amenazas del director de la prestigiada Universidad privada, ni de aquellos que apenas arribaron al poder y ya se sienten dueños del mismo. Mi experiencia es más grande que el miedo y más grande que la prepotencia y las amenazas de quienes  van de paso y quienes pasarán.
Si, con mis comentarios, he incurrido en una  difamación, las instancias legales están abiertas para el señor Américo Ochoa amaro, para que interponga su demanda. Tampoco espero una disculpa de quienes,  deslumbrados por el poder, no  tienen la capacidad de discernimiento ni de tolerancia.